
Tradicionalmente el cuaderno de clases ha sido el instrumento de evaluación por excelencia. Los padres lo revisan para hacerse una apreciación de la maestra; ésta lo hace para conocer el grado de responsabilidad de aquellos y por supuesto para dar cuenta del trabajo escolar de su alumno; los directivos y supervisores para conocer el desempeño del docente, y así por el estilo cualquier persona que desee tener una idea de qué tipo de colegio es, no hará sino revisar el cuaderno de algún estudiante del mismo.
Que no se salga del margen, que no arranque las hojas, que no haga tachaduras, que no deje páginas en blanco, que realice el encabezamiento tal como se lo enseñaron en la escuela, que el representante firme la tarea, éstas y otras tantas exigencias origina la no existencia de un soporte donde el individuo realmente plasme lo que desee sin que no se le venga encima el conjunto de requerimientos.
Ya estarán pensando qué cómo va a escribir alguien en un cuaderno sin guardar un mínimo de consideraciones, o qué tipo de desorden intento proponerles. No se trata de derrumbar las altas pretensiones escolares, aunque una patadita no estaría de más, sino de relajarlas un poco a fin de permitir que la escritura entre radiante y triunfal a los cuadernos escolares.
Permitir el diseño propio, la creatividad, la producción escrita libre y sin constricciones, propiciar el uso de un cuaderno libre, donde ni siquiera nuestros ojos censores tengan cabida, donde los miedos, alegrías, chistes, reflexiones, juegos, vivencias, cartas, notas, vaguedades, observaciones, descripciones, y más, tengan su reino. Un cuaderno que provoque leer, releer y guardar en el baúl de los recuerdos, ¡uff, qué regresión!.
En nuestro momento los llamamos “cuaderno de ensalada”, era un cuaderno delgadito o quizá el espacio vacío de otro, cuya asignatura dictó poco, donde guardábamos cualquier cantidad de cosas escritas sin ningún criterio, pero que resultaba sabroso para mostrar inclusive a los amigos más cercanos.
Album, cuaderno de locuras, cuaderno creativo, cuaderno libre, el nombre no importa sino la posibilidad de tener un lugar propio donde escribir realmente sin la dictadura de la actividad docente. Con el tiempo quedará el hábito y muy posiblemente un poeta, cuentista, guionista, ensayista, escritor.
Formar un escritor
Saturday, March 20, 2010
Posted by María del R. Jaime at 10:47 AM
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

1 comments:
Cuantos niños y niñas no fueron privados o traumados por sus padres o maestros solo por tener una pequeña mancha en alguno de sus cuadernos o simplemente por tener una de las páginas arrugadas. Es cierto, muchos de estos niños y niñas a razón de ésta equivocada forma de castigo miran la escritura como algo impuesto y con un sin numero de normas que no permiten la creación, la fluidez y la iniciativa del joven. Creo que usted alguna vez hizo mención a esto de los cuadernos de locuras o creativos, esta es una muy buena estrategia a emplear en nuestros niños y niñas al lograr un comienzo, el trabajo más difícil está hecho lo demás viene solo. Excelente propuesta
Post a Comment